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REPARTIDO 7 Sistema Inmunitario

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SISTEMA INMUNITARIO Y VACUNAS

Espero que algún día la práctica de contagiar la viruela vacuna a los seres humanos se extienda por el mundo, cuando llegue ese día ya no habrá más viruela.” Edward Jenner, 1801.

¿Qué es la inmunidad?

La inmunidad es la capacidad que tienen los animales vertebrados de defenderse contra los agentes patógenos. Todo organismo tiene un conjunto de mecanismos de defensa inmunitaria ante estas noxas que previenen de adquirir la enfermedad y mantener su homeostasis interna. Este conjunto se denomina Sistema Inmunitario.
Agentes Patógenos = elementos vivos o físico-químicos que pueden causar enfermedades.
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En el ser humano, la inmunidad es congénita, nacemos preparados para defendernos ante algunas enfermedades. No obstante, nuestro sistema inmunitario además se perfecciona a lo largo de nuestra vida y adquiere la capacidad de defenderse de nuevos agentes patógenos. Esto significa que existen dos tipos de inmunidad:
  • Inmunidad innata: son mecanismos de defensa que tenemos al momento de nacer, pero no son específicos, es decir, no son mecanismos que reconozcan los agentes sino que defienden al organismo de cualquier elemento extraño (extraño = no es del propio organismo)
  • Inmunidad adquirida: son mecanismos que se desarrollan luego del nacimiento debido a la exposición del organismo ante agentes patógenos o por inmunización artificial (vacunas). Estos mecanismos reconocen al elemento extraño, ANTÍGENO, y producen proteínas específicas que ayudan a reconocerlo, ANTICUERPO.

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Sistema Inmunitario.- Inmunidad innata

Son los elementos (células, tejidos y órganos) y mecanismos bioquímicos que permiten reconocer la presencia de los agentes patógenos, externos o internos, y reaccionar contra ellos para evitar la evolución de una enfermedad. La primera línea de defensa son los mecanismos de barrera como la piel y las mucosas. La piel representa una excelente barrera de protección contra la infección. Cuando esta barrera está comprometida, como en una herida, enfermedades de la piel o quemaduras, la incidencia de patógenos aumenta considerablemente. Los epitelios respiratorios, gastrointestinales, urinarios y genitales son mucosas que cumplen la función de barrera contra patógenos y prevenir las infecciones.
Los mecanismos de defensa innata reconocen y responden a los patógenos de forma genérica e inmediata. No diferencia al agente, solamente responde inmediatamente a cualquier elemento que no sea propio. Las funciones de la inmunidad innata son:
  • Reclutamiento de células inmunes (leucocitos) al sitio de infección y de inflamación a través de señales químicas.
  • Activación de la cascada de reacciones químicas llamada Sistema del complemento que ayuda en la respuesta a patógenos y provoca la inflamación.
  • Identificación y remoción de sustancias extrañas presentes en órganos, tejidos, sangre y linfa a cargo de los leucocitos.
  • Activación de la respuesta inmune adquirida por medio de la presentación del antígeno.

Leucocitos = glóbulos blancos = Células del Sistema Inmunitario

Fagocitosis: es un proceso de las células de defensa por el cual rodean a los elementos extraños con su membrana y lo introducen al interior celular en una vesícula para eliminarlo por degradación (lisosomas). Los fagocitos, leucocitos capaces de realizar la fagocitosis, se encuentran distribuidas por todo el organismo “patrullando” en busca de patógenos o de las señales químicas de infección o inflamación.

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Leucocitos: son células sanguíneas ejecutoras de la respuesta inmune contra agentes patógenos (antígeno). Se originan en la médula ósea a partir de las células madre y se diferencian en los ganglios linfáticos. Existen cinco tipos de leucocitos, algunos de ellos son los fagocitos, y se distinguen por su forma y su función. 

  • Neutrófilos: fagocitan a virus, bacterias y hongos, son los primeros en responder y cuando mueren en gran número forman el pus. Son los leucocitos mayoritarios en la sangre y tienen una vida media de 5 días.

  • Eosinófilos: son células que atacan a parásitos (metazoos) y son las responsables de la inflamación en reacciones alérgicas (dermatitis, asma, rinitis). Estos leucocitos liberan sustancias que atacan a los parásitos pero también destruyen células propias que fueron afectadas, produciendo inflamación.

  • Basófilos: son leucocitos que liberan sustancias químicas como una respuesta alérgica y pueden causar estornudos, picor e irritación local de la piel. Tienen la función de presentar antígenos a los linfocitos.

  • Linfocitos: son los leucocitos encargados de la respuesta inmune adquirida, reconocen antígenos específicos y son los responsables de la memoria inmunológica.

Macrófagos: son fagocitos que actúan junto con los neutrófilos pero tienen una vida más larga y una función particular, presentar los antígenos a los linfocitos para desencadenar la inmunidad adquirida. Los monocitos de la sangre abandonan el interior de los vasos sanguíneos y se transforman en macrófagos para atacar a los patógenos y eliminar las células propias afectadas.
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Sistema Inmunitario.- Inmunidad adquirida

La inmunidad adquirida o específica se desarrolla a lo largo de nuestra vida, en función de las características particulares del agente patógeno. Este tipo de inmunidad se comienza a adquirir desde el momento del nacimiento debido a la exposición del organismo a los patógenos externos que superan las barreras y mecanismos de defensa innata. Consiste en el reconocimiento de un antígeno y su eliminación, así como también la generación de la memoria inmunológica y la tolerancia a los elementos propios. Las células principales que cumplen estas funciones son los Linfocitos, células especializadas en generar los anticuerpos, sustancias químicas que reconocen a los antígenos. Los leucocitos que actúan en la respuesta innata (basófilos y macrófagos), luego de atacar a los patógenos, realizan la presentación del antígeno a los linfocitos. Esta presentación promueve el proceso de formación de los anticuerpos, proteínas de membrana de los linfocitos que reconocen al antígeno específico presentado, que se unen a los patógenos para ser eliminados. Existen varios tipos de linfocitos, los principales son los linfocitos B, encargados de formar los anticuerpos y los linfocitos T que se encargan de atacar los patógenos.
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El linfocito B, además, mantiene copias de los anticuerpos formados generando así la memoria inmunológica. Esta servirá para defender al organismo en la próxima ocasión que el mismo patógeno ataque nuevamente. Otro tipo para destacar es el linfocito NK (Natural killer), linfocitos de gran tamaño que actúan destruyendo las propias células del organismo que han sido afectadas por los patógenos o las células cancerosas.


Inmunización artificial.- Vacunas

La memoria inmunológica es la capacidad del sistema inmunitario de activarse rápidamente a partir de la segunda exposición a un agente patógeno determinado. Los anticuerpos son “archivados” por los linfocitos B en el primer encuentro y serán útiles cuando el patógeno ataque nuevamente. De esta manera ocurre la inmunización natural de un organismo contra un patógeno. Otra forma de inmunización es la artificial a través de la vacunación. Una vacuna es una preparación utilizada para activar la inmunidad adquirida (específica) en un organismo mediante la generación de anticuerpos. En ella se encuentra una dosis pequeña del antígeno, una forma atenuada del patógeno, de manera que se presenta el antígeno para generar anticuerpos pero no se provoca la enfermedad. Las vacunas antivirales normalmente poseen versiones atenuadas de los propios virus, mientras que las vacunas contra infecciones bacterianas están compuestas de fragmentos celulares o componentes inofensivos de sus toxinas. La vacunación es el método más eficaz de prevenir enfermedades infectocontagiosas. Además de provocar la inmunidad a cada individuo vacunado, la inmunización a la población genera un fenómeno llamado inmunidad de grupo (inmunidad de rebaño) que protege a los grupos más vulnerables de la sociedad (bebes, adultos mayores, personas trasplantadas o inmunodeprimidas). Las personas vacunadas generan un “cortafuego” que previene la transmisión de la enfermedad a otros individuos que no pueden ser inmunizados por diversas razones. Es por este motivo que los estados plantean políticas públicas de inmunización, algunas de ellas de forma obligatoria. En Uruguay existe el Programa Nacional de Vacunaciones que asegura el acceso universal y gratuito para prevenir 18 enfermedades infectocontagiosas.
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